"...la vida te da algunos regalos, algunas sorpresas que hacen que todo merezca la pena..."
Mercedes Sosa
(1935-2009)
"...la vida te da algunos regalos, algunas sorpresas que hacen que todo merezca la pena..."
Despertando de un sueño que reconozco, miro la oscuridad que me rodea y estiro el brazo para alzancar el reloj. Son las cuatro de la mañana, he dormido dos horas solamente. Sin embargo, ni el pesar de la madrugada, ni la pesadilla de la que he regresado, ni mis párpados callados, evitan que me pregunte "¿Qué andarás haciendo ahora?"
Sé que debo despejar mis dudas. Te busqué, pero no obtuve respuesta. Mejor será rendirme y regresar a la cama, con hojas secas y todo.
¿Cómo contestaría Ana? 1995, en aquellos tiempos no era cuestión de solamente prohibirnos en el messenger, ni borrarnos del facebook. En aquellos tiempos, estas cercanías era más reales. Quizás, aun ahora, Ana no respondería. Quizás, de verdad la felicidad ha lanzado nuevamente piedras a su ventana; finalmente, es tan corta la vida que no necesita más ayeres ni tantas despedidas.
¿Sería difícil? Quizás en los zapatos de ella, no tanto. Pero ¿qué pasa cuándo es una la que quizá se muera y no tenga que maldecirse jamás? ¿Qué hacer cuando no hay piedras en la ventana por la que nos asomamos? Aquella ventana vacía que no da ni luz, ni paz; sólo sombra, despedidas y un tenue "¿me recuerdas? te extraño" que, actualmente, se pierde en esta maldita jungla electrónica.
Yo tampoco deseo más la paz.
Poco a poco desaparece la electricidad que sentiste por primera vez. Algunas veces ignoras el vacío, otras, simplemente lo cubres con una mentira.
Algunas mañanas despiertas junto a ese hermoso rostro, y otras, con frío y buscando la cobija.
Cuando decides que es el final, te vuelves cobarde, mudo, impaciente e incompetente. Quizá, como dice alguna canción, empezamos a querernos, por el miedo a separarnos.
Ayer dijiste que no podrías sobrevivir sin él. Hoy, las caricias son diferentes y las miradas se confunden con lagunas de agua estancada. Te ahogas en un intento por recuperar tu tabla.
Ayer dijiste "te quiero". Hoy dices "bórrame de tu vida, ya que yo no puedo borrarte de la mía".